domingo, 10 de junio de 2007

Rafael Audap

Bueno nose, allá voy, pense en pajaritos en una rama, nose a que me lleva pero vinieron a mi mente, solo respondo a las instrucciones de esta mujer, ups me olvide de controlar el tiempo, por que resulta una presión, de la misma mujer, dios que mujer. Vaya, mis pajaritos se volaron, a donde se habran ido? dicen que algunos emigran y que otros vienen de afuera, dicese de los que emigran, alla van, mis pajaritos. Y la mujer?. Se acabo

Lucas Narambuena

¿Querés cortar el queso?
ñ
Mhh, bueno, lo corto…
ñññññ
ññññ
Pero mirá que tenés que tener ganas, el queso se corta con vocación, sólo se hace con actitud. Encima, con lo caro que está, sería una pena que una mala incisión pueda cortarle una arteria principal y hacer que se desangre… ni muy grueso ni muy fino, lo justo y necesario para esta pizza del proletariado.

Natalia Bonansea

lo primero que se me viene a la cabeza?
que pasa si no se me viene nada,
porque por el momento se me ocurre
sombrilla, pintura de uña, dolor de rodilla...
se me dejó de ocurrir,
parece que tengo la mente en blanco,
no se si será por que recién me levanto,
o porque haber estado ayer estudiando social,
mi cabeza quedó anulada de poder pensar algo coherente,
creativo y hermoso (mucho menos complicado).
ñññññ
minuto 12:45 del día domingo por la mañana...

sábado, 2 de junio de 2007

Una pintura en el suelo

Tela blanca llena de mí, dedos deslizándose entre colores brillantes e intensos, pasteles, oleos. Pinceladas empapadas, copiosas, generosas.
Desgraciada. Desgraciada y desagradecida, tirada ahí en el suelo, hecha un mamarracho. Como una mujer que no sabe maquillarse, y se pintarrajea. Mira lo que has hecho de mi arte.
Te revestí con los colores más exquisitos, te dibuje perfecta, hice que dejases de ser un inútil paño de tela, desabrido, amarillento.
¿No tienes un hilo de humildad en tus tramas desprolijas?
Una ventana abierta, una suave brisa, ¿eso te ha alcanzado para vacilar? ¿para tirarte así en el suelo? ¿para escapar a estos vanidosos ojos? ¿para desemplear a esta mano y a este pincel? ¿no te da vergüenza, asco, pena, pudor, dolor? No, claro.
Me miras desde ahí, garabato de pintura, y aún te atreves a reclamar, a pedirme que te recoja. ¡Aún te atreves a mirar! ¡Garabato de pintura, astilla de arte!
Corrieron mis manos hacia vos cuando el viento que entró por la ventana me confesó que no era lealtad lo que hacías sobre ese caballete, era inercia. Simple y amarillenta inercia, igual que tus hilos, flacos y viejos, pedazo de lienzo, desgraciada tela.
Corrieron mis manos y nos vimos. Yo me vi en tu desgano y vos te viste en mi pedantería. Vos te viste perfecta en el espejo de mis ojos, yo te vi en el suelo hecha un mamarracho. Eso explica la escena, vos esperabas, y yo me iba. Dulce garabato de pintura, algún dia tendrás que perdonarme; no tiembles que he cerrado la ventana, no hay viento que te haga vacilar.
Tomo el caballete, te miro una última vez, mi espalda comienza a ser tu horizonte, y se baja el telón.
Dulce garabato de pintura, adiós.

miércoles, 16 de mayo de 2007

cuando recuerdes las líneas que fragmentan tus manos
cuando olvides las letras de tu nombre
cuando veas perfectos los límites
cuando seas neutro
cuando dejes de andar descalzo
¿quién serás?

domingo, 13 de mayo de 2007

Certezas y café...



Todavía esperas impaciente que te preste atención, estás celosa de que no me interese en vos pero no entendés que no puedo hacer nada con una mano ocupada con estas letras desprolijas en un papel que tampoco ayuda demasiado y la otra sosteniendo la mesa que por su renquera no facilita las cosas. La efusividad de mi mano derecha pide un poco más de tiempo y paciencia. No se puede hacer nada si las ideas afloran súbitamente en un momento inoportuno, solo tengo que terminar y atenderte, pero el vapor empaña los lentes y tu calor molesta un poco en la cara, parece que no te das por vencida. Tu pedido de atención es más persuasivo que cualquier certeza humana y es que estoy dudando un poco de la calidad de estas últimas. Me voy dando cuenta de que si de personas hablamos lo inesperado es más probable que lo espectado y eso me pone un tanto incómodo, no me gusta, me angustia. La mera idea de la imposibilidad de alguna constante de acción me exacerba; pero es inevitable que la idea se cristalice cada vez más en mis creencias, de las cuales también dudo de su calidad.
Estás empezando a ceder un poco más de terreno y no estoy tan presionado, la temperatura bajó un poco y las gafas impecables. Comienzo a tranquilizarme doblemente; por tu actitud menos renuente y porque aquella escena escéptica del comportamiento humano que alguna vez pensé está dando lugar a otra más esperanzadora. Comienzo a creer y estimo que vos también, que existen algunas constantes del pensamiento y de la acción (o de las dos juntas que sería más lógico). Ahora entiendo que en observar está la clave. Ver que no nos comportamos acorde a lo que decimos que pensamos, sino conforme a otro parámetro. Lo que decimos que creemos se forma en oposición de lo que no creemos y esa es la única constante, no es una certeza, solo una regularidad de las acciones. No sé lo que quiero, nunca lo supe, nunca lo sabré y nunca lo sabrás vos, solamente sabemos (y con demasiada suerte) lo que no queremos y actuamos acorde a ese bendito conocimiento precario de lo que es la vida. En todo un mar de palabras habladas y escritas que nos rodea, supuestas creencias, ideologías y preferencias solo se oculta una antítesis esbozada de todo aquello que rechazamos, repulsamos y queremos ver lejos o no verlo nunca. No somos más que un océano semántico definido por oposición.
Ahora entiendo que no es que te quiera, sólo que no quiero lo opuesto a vos, pero estas cambiando. Estas convirtiéndote en eso que no deseo, lo que no me gusta y lamento decirte que te tengo que cambiar, te dejo, por tu inverso. Pasaron varios minutos desde que empecé a escribir y vos estabas esperando; en aquel momento te deseaba, eras la taza de café caliente que empañaba mis lentes y molestaba mi cara con el vapor pero ahora sos una taza fría sinsabor, lo que no quiero. Perdoname, pero tu sabor se marchito y tu persuasión también… no sos más que mi pocillo de océano semántico definido por oposición…
Lucas Narambuena

martes, 1 de mayo de 2007

Trozos de Sombra

Esta noche quieta
que escapa de entre mis manos
quiero aprisionarla
y no puedo...

Has soltado amarras,
noche loca
que giras contenta
como vellones sueltos de viento
Despidiéndote

Espera aún...
no ves que aprieto los ojos
y buceo en tus sombras
¡cuantas cosas recuerdo!

No sabes que me asusta
el no hablar, no pensar, no sentir
y contigo dialogo en silencio,
se aquieta mi anhelo
¿reencuentro mi yo?

ya sé que es absrudo pedir que te quedes
tu cuota está dada
como dadas están las horas del día
en el infinito laberinto del tiempo

Trozos de sombras,
tus sombras
rompe el alba a pedazos
y desafiante
o celosa
a empellones te quita de mi.

María Leticia Bellusci
(Nené)

todo lo que puedo ver todo lo que puedo ver es un territorio plagado de objetos, hilos, colores y figuras extrañas moviéndose, acercándose...