martes, 19 de febrero de 2008


...
en un conventillo del siglo XVII
fundado por uno de los seis jesuitas,
descansa mi memoria.
A veces la vida es tan cabrona,
que pierde los recuerdos a estrenar
en adoquines demasiado antiguos.

A Nacho y Vero


Le golpeé un sonido al mundo: “noc noc”.
Una inmensa puerta se abrió dejándome ver el interior de esta casa esférica.
Por fin me asomé para entender.
Y todo ahí dentro era un gran
                                                                      hueco.
                                                                                   El mundo era cavidad.

jueves, 14 de febrero de 2008

.
sigo viendo

.

.

cómo el agua que debería mojarme,
hace charcos ahí afuera.

¿hasta cuando?

domingo, 27 de enero de 2008

Porcelana

Una niña fría y frágil como la porcelana clava sus ojos en los míos, y esa estática escena parece emitir un juicio que es casi una condena.
Camino a su alrededor, mareándome. Ella, con una firme y segura inmovilidad, me sigue con sus ojos hasta donde le es posible.
Mueve uno de sus pequeños brazos con una suavidad y cuidado que merecen toda mi atención. La palma de su mano mira al cielo al tiempo que sus dedos se extienden, en un gesto de invitación.
Mi única reacción es un temblor que comienza en mis vísceras para terminar por debilitar mis extremidades. Balbuceo una estúpida pregunta: “¿Te dirigís a mí?” Sus ojos suspendidos en los míos cobran una intensidad casi insoportable, siento que mis pupilas son invadidas de mensajes que no puedo descifrar. Mis pestañas arden.
Su brazo cansado vuelve a descansar, cuidadosamente, al costado de su silueta, tan pequeña y vulnerable.
El pelo lacio se acomoda en sus hombros y cubre lentamente su rostro cuando la pequeña traslada su mirada hacia el suelo, esta vez, en un gesto de absoluta resignación. Siento ese movimiento como la condensación de todo lo irreversible que ha sucedido en mi modesta vida. Sin entender cómo, lo sé, sé que nunca más volverá a mirarme; cada uno de sus movimientos irradia una inexorable determinación.
Su delicado vestido blanco se tiñe de negro, y en medio de ese luto, mis pies descalzos se mojan con el líquido que derraman sus ojos.
Una desesperante y confusa impotencia me estremece y obliga a sacudir de sus bracitos con fuerza brutal. Al soltarlos la miro expectante: cae tiesa al suelo, quebrándose y esparciéndose como un cacharro viejo, arrojado desde gran altura.
Me siento al borde de mi cama, con hormigas caminándome por encima y por debajo de la piel. Al mirarme encuentro que mis ojos se hallan anclados en un estrecho suelo de té frío, abandonado en el fono de mi taza. Juntos configuran el cuadro de una tristeza tan melancólica como simple. Mis manos adormecidas y torpes yerran en tomarla por el asa; la taza estalla en pedazos contra el piso. Una inexplicable y sedienta nostalgia me invade a golpes, llenándome de desconcierto. De mis ojos brotan anchas y profundas lágrimas, casi exactamente como si aquello derramado en el piso fuese el último suspiro de una pureza que en un remoto tiempo me hubo pertenecido. Casi como aquello que no se conserva una vez transcurrida la infancia.

sábado, 3 de noviembre de 2007

martes, 25 de septiembre de 2007



En el diminuto planeta de los gestos habitan los héroes, que luego de un sinuoso viaje, arriban a nuestras banales realidades para salvarnos la vida, superando la ficción.

Espasmo luego de ver “Stranger than Fiction”

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Hilos y juegos.

En el medio del hueco hay un nudo.
El nudo es ciego.
El nudo duele, a veces como duele un alfiler empotrándose en la planta del pie, otras duele como música-triste-de-fondo, y a veces solo se asemeja al estornudo delator de la nariz afectada por el polvo bajo la alfombra.
El nudo está configurado por un conjunto confuso de hilos entrecruzados, de variados colores y grosores. El punto donde los hilos se anudan (en el medio del hueco) es el punto donde conversan, como conversan los chinos con los samoanos en las escenas de amor, de dolor, de miedo.
El nudo es ciego, ¿ya lo he mencionado? No puede verse ni ver, solo es, y es en el medio del hueco; insisto en esto, porque los nudos de esta especie solo habitan en lugares despoblados, espacios vacíos; como las preguntas sin respuestas, como los nidos sin aves, como la miel sin sabor, el ruido sin oídos; redundante es enumerar lo más enumerado.
Este nudo ciego, que además de ser ciego por no poder verse ni ver, es ciego porque no puede desatarse; este nudo es el correlato del agua resbalándose entre los dedos, a cada instante, en cada lugar, de manera insalvable. Correlato de la canilla llenando esa botella de plástico plagada de hoyos, sostenida por el niño que aguarda entusiasmado.

En el medio del hueco un nudo, y yo aquí marioneta de aquellos hilos.
En el medio del hueco un nudo, y yo aquí, niño esperando la botella se llene.
En el medio del hueco un nudo, y yo aquí entre hilos y juegos.

todo lo que puedo ver todo lo que puedo ver es un territorio plagado de objetos, hilos, colores y figuras extrañas moviéndose, acercándose...